A la Intersección de Género, Relaciones Familiares y Migración/At the Intersection of Gender, Family Relations and Migration

Por Catarina Chay Quiej

(English translation below. For additional posts in this series, visit: "Migration and Belonging.")

Aunque conocido como el país de la eterna primavera con un ecosistema rico, Guatemala sufre de desigualdad socioeconómica extrema, con altos niveles de desnutrición, limitadas oportunidades de empleo, y exclusión de género, entre ellos la violencia contra la mujer, femicidio, racismo y exclusión social. Como revela nuestra encuesta comunitaria en Almolonga, la migración también es prevalente. Para algunas familias, es la única opción a pesar de la incertidumbre tremendano solo en los peligros del viaje, pero también, los riesgos de la desintegración familiar a largo plazo. 

Casa de remesas, Almolonga. Créditos fotográficos: Lauren Heidbrink

Casa de remesas, Almolonga. Créditos fotográficos: Lauren Heidbrink

En nuestra encuesta, los padres cuentan de experimentar una presión psicológica y emocional para proveer las condiciones adecuadas para el desarrollo saludable de los hijos y su familia. Entre las limitadas opciones, buscan la mejor alternativa considerando factores como la educación, conseguir un empleo, ahorrar sus ingresos, y mandar remesas. Las familias buscan las oportunidades de comprar terreno, construir una casa, amueblarla, agenciarse de electrodomésticos que facilitan la vida, y dar una buena educación a los hijos. Este es el mejor escenario.          

Vehículos en Almolona. Créditos fotográficos:  Giovanni Batz

Vehículos en Almolona. Créditos fotográficos:  Giovanni Batz

Como encontramos en Almolonga, a veces la realidad es bastante diferentellena de riesgo, deuda, pérdida y con pocas garantías. Los que quedan, quedan angustiados al ver como su querido se obliga a las incertidumbres del viaje. En los casos más tristes, sus queridos terminan desaparecidos o muertos. En otras ocasiones, aunque el migrante llega a su destino, la llegada viene con una mezcla de emociones dado a los traumas y la violencia que sufren en el camino mientras que felizmente celebran una llegada como un gran logro. Las familias nos dijeron que, si bien el migrante busca conseguir rápidamente un empleo, la familia que queda lucha para subsistir y pagar su deuda migratoria hasta cuando las primeras remesas llegan. Varias de las mujeres que entrevistamos describen que viven en la casa de los suegros sin sus esposos resultando en su pérdida de privacidad y libertad de realizar actividades que beneficien su entorno social, emocional o familiar. Algunas mujeres describieron ser vigiladas constantemente y ser víctimas a explotación laboral de parte de sus suegros; al llegar las remesas, los suegros se apropian del dinero, no permiten que sean autónomas ni independientes.

Si bien la migración puede contribuir a mejores condiciones económicas y materiales, también puede transformar las estructuras familiares cambiando los roles típicos de género. Como nos encontramos en nuestro estudio, cuando el padre de familia migra, las madres se quedan como cabezas de la familia, asumiendo responsabilidades de sustento económico de la familia y de lidiar con la educación de los hijos. En estos casos, las madres cuentan que trabajan de más para cubrir los gastos familiares, deudas y, a veces, para enviar remesas inversas; es decir, algunas mandan dinero al esposo en Estados Unidos mientras este se establece. En Almolonga, nos encontramos mujeres también que migran, luchando para mejorar sus situaciones económicas. Sin embargo, la migración también trae sus riesgos. Según los entrevistados, las mujeres son más vulnerables a sufrir violaciones, robos, enfermedades, discriminaciones, y sufrimientos.

Muñecas en Escuela. Créditos fotográficos: Lauren Heidbrink

Muñecas en Escuela. Créditos fotográficos: Lauren Heidbrink

Entre las mujeres que permanecen en Almolonga, algunos describen que buscan una pareja extramarital o formalizan una nueva relación sentimental para apoyarlas. En algunas situaciones, estas relaciones resultaron en un descuido de sus hijos o una separación de sus esposos que también buscan otras parejas en los Estados Unidos, dejando de apoyar a sus hijos que permanecen en Guatemala.  

En resumen, los riesgos de la migración son significativos y múltiples y las consecuencias de la migración son profundas. Desde la violencia a la deuda a los cambios en los roles de género a la desintegración familiar, la migración trae tanto cambios estructurales como cambios íntimos en la vida de las familias, cambios importantes que merecen un examen más detallado.

 

Catarina Chay Quiej es estudiante de la Universidad Rafael Landívar-Quetzaltenango en la carrera de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Ella ha trabajado en su comunidad en la Municipalidad de Zunil con grupos de mujeres indígenas a través de capacitaciones en sus derechos e incidiendo en la participación ciudadana. Ella trabajó como investigadora colaborando en el estudio de migración y retorno en Almolonga en 2016.  

 

At the Intersection of Gender, Family Dynamics and Migration

by Catarina Chay Quiej

Although known as the land of eternal spring with a rich ecosystem, Guatemala suffers from extreme socio-economic inequality, with high levels of malnutrition, limited employment opportunities, and gender exclusion, among them violence against women, femicide, racism and social exclusion. As our community-based survey in Almolonga revealed, migration is also prevalent. For some families, it is the only option in spite of the tremendous uncertainty--not only the dangers of the journey but also, the risks of family disintegration over the long-term.

Remittance home, Almolonga. Photo credits: Lauren Heidbrink

Remittance home, Almolonga. Photo credits: Lauren Heidbrink

In our survey, parents report feeling the psychological and emotional pressure to provide adequate conditions for the healthy development of their children and families. Within the limited options, they search for the best alternativein many cases migrationconsidering factors such as education, securing employment, saving earnings, and sending remittances. Families search for opportunities to buy land, build a house, furnish it, acquire appliances that make life easier, and, importantly, to secure a good education to their children. This is the best scenario.

Vehicles in Almolonga. Photo credits: Giovanni Batz

Vehicles in Almolonga. Photo credits: Giovanni Batz

As we found in Almolonga, sometimes the reality of families with migrants is quite differentfilled with risk, debt, loss and few guarantees. Those that remain are anguished as their loved ones undertakes the uncertainties of the journey. In the saddest situations, their loved one ends up missing or dead. At other times, although the migrant arrives at his or her destination, the arrival is met with mixed emotions given the traumas and violence experienced en route while happily celebrating one’s arrival as a great achievement. Families told us that while the migrant seeks to quickly secure employment, they struggle to survive and to now pay the additional migratory debt until the first remittances arrive. Several interviewed women described that living without their spouse in the home of their in-laws has resulted in a loss of privacy and freedom from activities that benefit their social, emotional, and familial surroundings. Some women describe being constantly surveilled and others describe their in-laws exploiting their labor; when the remittances arrive, the in-laws seize the money, not allowing for autonomy or independence.

While migration may contribute to improved economic and material conditions, it may also transform family structures by changing the traditional gender roles. As we found in our study, when a father migrates, the mother who remains may become head of the family, assuming responsibility for the economic livelihood of the family and directing their children’s education. In these instances, mothers explained that they work more to cover the family expenses, pay debts, and at times send inverse remittances; that is, some women described sending money to the husbands in the United States until he got settled. In Almolonga, we encountered women who migrate as well, struggling to improve their economic situation. However, their migration also comes with risks. According to interviewees, women are more vulnerable to experiencing rape, robbery, illnesses, discrimination, and hardship.

Dolls in a school. Photo credits: Lauren Heidbrink

Dolls in a school. Photo credits: Lauren Heidbrink

Among women who remain in Almolonga, some describe looking for an extramarital partner and/or building new emotional relationships to support them. In some situations, these relationships resulted in neglect of their children or a separation from their husbands who also may have established new relationships or families in the United States, neglecting to support their children who remain in Guatemala.

In sum, the risks of migration are significant and multiple and the consequences of migration are profound. From violence to debt to shifting gender roles to family disintegration, migration brings both structural and intimate changes in the lives of families, important changes that warrant closer examination. 

 

Catarina Chay Quiej is a student of the Universidad Rafael Landívar-Quetzaltenango studying International Relations in the Political and Social Sciences department. She has worked in her community in the municipality of Zunil with groups of indigenous women through workshops on their rights and the importance of civic participation. She worked as a researcher collaborating in the study of migration and return in Almolonga in 2016. 

For the previous blog in the series: Alejandro Chán: Almolonga: una interpretación a partir de la migración a Estados Unidos/ Almolonga: an interpretation of migration to the United States

For the next blog in the series: Ramona Elizabeth Pérez Romero: El Papel de las Comadronas de Almolonga/The Role of Midwives in Almolonga