El Papel de las Comadronas de Almolonga/The Role of Midwives in Almolonga

por Ramona Elizabeth Pérez Romero

(English translation below. For additional posts in this series, visit: "Migration and Belonging.")

En el municipio de Almolonga, las comadronas contribuyen una habilidad especializada para la comunidad—de salvar vidas. La población reconoce que ellas son portadoras de grandes sabidurías ancestrales, que trasladan de generación a generación.  Mantienen una relación integral con individuales, desde el vientre de una madre. Aunque para ser reconocidas, hayan pasado por otras luchas para contrarrestar discriminación por las autoridades médicas y por el personal en hospitales departamentales en el apoyo de sus pacientes.

 Oficina de comadrona, Almolonga. Créditos  fotográficos: Lauren Heidbrink

Oficina de comadrona, Almolonga. Créditos fotográficos: Lauren Heidbrink

Durante mi participación en una investigación comunitaria en Almolonga, yo entreviste Maria Isabel, una comadrona de 86 años. Ella compartió que esta misión de comadronas la traen desde el nacimiento: “Cuando yo empecé a trabajar, yo me enfermaba mucho, pero fui a consultar a un anciano y me dijo que yo sería comadrona. Que solo mejoraría si realizaba mi destino.  Mi primer parto fue en Panajachel hace más que 50 años...Yo no sé escribir ni leer, pero gracias a Dios porque ni uno [de los bebés] se me ha muerto” (Entrevista personal, 4 de Junio 2016).

Para la población, las comadronas cumplen un papel importantísimo.  Ellas son consultadas a orientar en los temas de métodos de planificación familiar, diagnosticar y proveer tratamiento de enfermedades, cuidar las mujeres con tratamientos y cuidado prenatales, y atender mujeres en parto y postparto. También, son consultadas para varias temas sociales y culturales.  Además, son un recurso valioso porque conocen el contexto y los recursos con los que se cuenta en el municipio. “Entienden el idioma de la localidad, la cultura y las necesidades de las mujeres; no miden riesgos ni tienen límites para llegar al lugar donde deben atender la labor de parto, por ello son muy queridas y respetadas en las comunidades” (Pacay 2012).

Las comadronas se comunican en k’iche’, el idioma principal de las mujeres y jóvenes en Almolonga; es importante porque la comunicación en un mismo código produce confianza y facilita que se busque una solución a los problemas dimensionados.  Según las comadronas, las jóvenes son las que más frecuentemente buscar su apoyo, ya que tienen preguntas y buscar consejo, a veces con miedo o vergüenza a pedir a sus padres. Ellas explicaban que los adolescentes están en la etapa de la juventud en donde buscan ser escuchados por otras personas y cuando a veces no encuentran ese nivel de confianza en el hogar o con los padres. Ellas y ellos las buscan para contarles sus problemas y buscar respuestas a sus dudas con su salud. Una comadrona de 40 años reflejaba: “Esto me hace sentir satisfecha porque con esta labor me siento útil para mi municipio, en apoyar a la población joven en sus derechos sexuales y reproductivos.”

 Centro de Salud, Almolonga. Créditos fotográficos: Lauren Heidbrink

Centro de Salud, Almolonga. Créditos fotográficos: Lauren Heidbrink

El director del Centro de Salud en Almolonga explicó que hace cuatro años atrás, ninguna mujer visitaba el centro de salud para su control de embarazo.  Ahora sí porque del papel de las comadronas en aconsejarlas para su cuido, y ahora el Centro de Salud ha tenido resultados más positivos. Las comadronas de la municipalidad mantienen que su relación con el Centro de Salud está cambiando.

Antes, las comadronas sirvieron a sus comunidades sin regulación estatal. Sin embargo, en el 2010, la Ley de Maternidad Saludable estableció una relación formal y regulatoria entre las comadronas y el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social. “Los proveedores comunitarios y tradicionales brindarán los servicios de maternidad en el primer nivel de atención, aplicando normas y protocolos establecidos… En el caso de las comadronas, el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social deberá formular coordinadamente para establecer un programa para la formación de comadronas capacitadas y certificadas a nivel técnico” (Pacay 2012).

 Regresando del mercado, Almolonga. Créditos  fotográficos: Lauren Heidbrink

Regresando del mercado, Almolonga. Créditos fotográficos: Lauren Heidbrink

A pesar de las mejores intenciones, habría que ver si se está cumpliendo con estas leyes sin consecuencias adversas y exclusiones de comadronas.  Uno de los objetivos específicos de la Política Nacional de Comadronas (Acuerdo Gubernativo 102-2015) es: “Fortalecer la participación activa de las comadronas en concordancia con el Sistema de salud como una de las formas fundamentales de reconocimiento del derecho al ejercicio de sus prácticas ancestrales y medicina tradicional” (Política Nacional de Comadronas 2015-2025). En práctica, las comadronas de Almolonga realizan reuniones una vez al mes, manejan un carnet emitido por el Ministerio de Salud y documentan los nacimientos que atienden.

Con el cambio a una política de regulación, hay comadronas, particularmente las que son de mayor edad, que de repente no son autorizadas por el estado a practicar su vocación. Maria Isabel, la comadrona de 86 años tiene más que 60 años de experiencia, no ha recibido un carnet del gobierno.  A pesar de que la gente sigue buscando su cuidado. Las mujeres tienen confianza y respeta en ella, reconocen su sabiduría para que las atienda y les de consejos para el cuido de los bebés.  Aunque estas relaciones suceden en la práctica, tenemos que preguntarnos si la política está realizando sus metas. ¿Se debe cuestionar este carnet y sus consecuencias?  Aunque la política pretende de reconocer a las comadronas garantizando al mismo tiempo el cuidado de alta calidad, ¿discriminamos y arriesgamos a la una sabiduría ancestral?

 Almolonga.  Créditos   fotográficos: Lauren Heidbrink

Almolonga. Créditos fotográficos: Lauren Heidbrink

Las comadronas son actores claves en Almolonga. Son parte fundamental en el desarrollo del municipio y también la nación. Los Acuerdos de Paz de 1996 dice: “Valorándose la importancia de la medicina indígena y tradicional se promoverá su estudio y se rescataran sus concepciones, métodos y prácticas” (Acuerdos de Paz 1996: 83). En consecuencia, es crítico que las comadronas no solo sean reconocidos por la comunidad sino también por las leyes. El futuro de Almolonga depende de ellas.

BIBLIOGRAFÍA

Gobierno de Guatemala y URNG. (1996). Acuerdos de Paz. Guatemala: Asamblea de la Sociedad Civil.

Pacay, M. (2012). El Don de Ser Comadrona. Revista: Amiga.

Ministerio de Salud Pública. 2015. Política Nacional de Comadronas de los cuatro Pueblos de Guatemala 2015-2025.

Municipio de San Pedro Almolonga. 2010. Plan de Desarrollo Municipal: Almolonga.

Pies de Occidente. (2001). El potencial de las comadronas en Salud Reproductiva. Quetzaltenango: Asociación para la promoción, investigación y Educación en Salud.

Pies de Occidente. (2006). Redes de Médicos Mayas en San Andrés Xecul. Quetzaltenango: Asociación para la promoción, investigación y Educación en Salud.

Ley de Maternidad Saludable. (2010). Decreto 32-2010, Artículo 17.

 

Ramona Elizabeth Pérez Romero es una mujer Maya Mam. Ella cumplió una Maestría en Gestión Social para el Desarrollo Local de Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Guatemala (FLACSO-Guatemala) y una Maestría en Violencia Intrafamiliar y de Género en la Universidad de Costa Rica y Universidad Nacional. Posee una Licenciatura en Pedagogía de la Universidad Rafael Landívar de Quetzaltenango. Ella trabajó  como investigadora colaborando en el estudio de migración y retorno en Almolonga en 2016. 

 

The Role of Midwives in Almolonga

by Ramona Elizabeth Pérez Romero

In the municipality of Almolonga, midwives contribute a specialized ability to the community–they save lives. The people recognize that they are carriers of great ancestral knowledge, which they transmit from generation to generation. They maintain an integral relationship with individuals, initiated in the womb of a mother. However, to be recognized, they have undergone various struggles to counter discrimination by medical authorities and hospital personnel in support of their patients.

 Midwife Office, Almolonga. Photo credit: Lauren Heidbrink

Midwife Office, Almolonga. Photo credit: Lauren Heidbrink

During my participation in a community-based study in Almolonga, I interviewed Maria Isabel, an 86-year-old midwife. She shared that midwives carry their mission since birth: “When I began to work, I would get very sick, but then I went to consult an elder, he told me I would be a midwife. That I would only improve [my health] if I fulfilled my destiny. My first birth was in Panajachel over 60 years ago...I do not know how to read or write, but thanks to God none [of the babies] have died on me” (Personal interview, June 4, 2016).

For the population, midwives fulfill a very important role. They consult with peopleproviding knowledge on methods of family planning, diagnosing and providing treatment for diseases, caring for women with prenatal care and treatments, and attending to women during and after birth. Also, people consult midwives on a number of social and cultural topics. They are a valuable resource as they know the local context and available resources in the municipality. “They understand the language of the locality, the culture, and the necessities of women; they do not measure the risks nor have limits in arriving at a location where they have to attend the work of birth, for this they are very loved and respected within communities” (Pacay 2012).

The midwives communicate in K’iche’, the primary language of the women and youth in Almolonga. This is important because communication in the same language creates trust and facilitates the search for a solution to multidimensional problems. According to the midwives, the youth in particular most frequently seek their support because they have questions and seek counsel, at times afraid or embarrassed to ask their parents. They explained that adolescents are at the stage of their youth where they look to be listened to by other people; sometimes not finding the trust they seek in their homes or with their parents. They look to midwives to discuss their problems and respond to doubts about their health. A 40-year-old midwife reflected: “This makes me feel satisfied because with this work I have felt very useful with my municipality, in supporting the young population in their sexual and reproductive rights.”

 Health Center, Almolonga. Photo credits: Lauren Heidbrink

Health Center, Almolonga. Photo credits: Lauren Heidbrink

The director of Almolonga’s Health Center explained that four years ago, no women visited the health center to monitor their pregnancies. Now they do because of the role of midwives in advising them on their care, and now the Health Center sees more positive results. The midwives of the municipality maintain that their relationship with the Health Center is changing.

 Returning from the market, Almolonga. Photo credits: Lauren Heidbrink

Returning from the market, Almolonga. Photo credits: Lauren Heidbrink

Before, midwives functioned without state regulation. However, in 2010, the Law of Healthy Maternity established a formal regulatory relationship between midwives and the Ministry of Public Health and Social Assistance. “The community and traditional providers provide maternity service at a first rate level, applying establishment norms and protocols…In the case of midwives, the Minister of Public Health and Social Assistance should coordinate in establishing a program for the instruction of trained and certified midwives at a technical level” (Pacay 2012).

In spite of best intentions, there is a need to verify that these laws are being implemented without adverse consequences and exclusions of midwives. One of the specific objectives of the National Policy of Midwives (Government Decree 102-2015) is: “To strengthen the active participation of midwives in accordance with the health system as one of the fundamental forms of recognizing the right to exercise ancestral practices and traditional medicine” (Política Nacional de Comadronas 2015-2025). In practice, midwives of Almolonga meet once a month, maintain a Ministry of Health-issued license, and document the births they attend.

 Almolonga. Photo credits: Lauren Heidbrink

Almolonga. Photo credits: Lauren Heidbrink

With the change to a regulatory policy, there are midwives, particularly elderly ones, who have automatically become unauthorized by the state to practice their vocation. Maria Isabel, the 86-year-old midwife has more than 60 years of experience, has not received a government-issued license. Yet people continue to seek her care. Women trust and respect her and recognize her wisdom to attend their births and to provide guidance in caring for their babies. While these relationships continue in practice, we must ask if the policy is realizing its stated aims. Should we question this license and its consequences? Although the policy claims to recognize midwives while ensuring high quality care, are we not discriminating against and risking ancestral knowledge?

Midwives are crucial actors in Almolonga. They are foundational to the development of the municipality as well as to the nation. The 1996 Peace Accords states: “Valuing the importance of indigenous and traditional medicine will promote its study and will recover its concepts, methods and practices” (Acuerdos de Paz 1996: 83). Thus, it is critical that midwives are not only recognized in practice by the community but also under the law. Almolonga’s future depends upon them.

Works Cited

Gobierno de Guatemala y URNG. (1996). Acuerdos de Paz. Guatemala: Asamblea de la Sociedad Civil.

Pacay, M. (2012). El Don de Ser Comadrona. Revista: Amiga.

Ministerio de Salud Pública. 2015. Política Nacional de Comadronas de los cuatro Pueblos de Guatemala 2015-2025.

Municipio de San Pedro Almolonga. 2010. Plan de Desarrollo Municipal: Almolonga.

Pies de Occidente. (2001). El potencial de las comadronas en Salud Reproductiva. Quetzaltenango: Asociación para la promoción, investigación  y Educación en Salud.

Pies de Occidente. (2006). Redes de Médicos Mayas en San Andrés Xecul. Quetzaltenango: Asociación para la promoción, investigación y Educación en Salud.

Ley de Maternidad Saludable. (2010). Decreto 32-2010, Artículo 17.

Ramona Elizabeth Pérez Romero is a Mam-Maya woman. She completed her Masters in Social Management in Local Development from Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Guatemala (FLACSO-Guatemala), and a Masters in Interfamilial Violence and Gender at the University of Costa Rica and National University. She holds a bachelor’s degree in Pedagogy from the University of Rafael Landívar in Quetzaltenango. She worked as a researcher collaborating in the study of migration and return in Almolonga in 2016. 

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